Sobreexplotación de recursos naturales biológicos

                                                                                                                                                                                                                                                                                                            La sobreexplotación de los recursos naturales biológicos es la extracción de los individuos de una población a una tasa mayor a la de su reproducción; también se produce por la explotación de los ecosistemas a un ritmo mayor que el de su regeneración natural. Cuando esto sucede la población disminuye y pueden llegar a estar en peligro de extinción.
     Ciertas actividades que implican el mal uso de los recursos naturales biológicos, como pueden ser la cacería, tala, pesca, comercio ilegal de especies con distintos fines etc. afectan a las especies al sobreexplotar sus poblaciones.
     El mayor impacto de la sobreexplotación es la pérdida de biodiversidad, es decir, la extinción del recurso, lo cual tiene otras consecuencias, tanto ambientales, por ejemplo la interrupción de las redes tróficas, como socioeconómicas: se pierde un fuente importante de ingresos.

Sobrepesca

    La sobrepesca es la pesca excesiva realizada por el ser humano, ya sea sobre peces o mariscos.
                                                                                               
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), más del 80% de las reservas de peces de las que existen datos están explotadas al máximo. Si seguimos pescando al ritmo actual, los científicos estiman que en 2048 habrá desaparecido cualquier pez en el mar.
La pesca ilegal o la pesca de arrastre de profundidad son dos grandes problemas que aumentan la sobreexplotación del mundo marino. En el último caso, hablamos de una técnica de pesca insostenible muy destructiva: las grandes redes de estos buques arrastran el fondo oceánico destrozando y atrapando todo a su paso. De lo capturado, entre el 30% y el 60% corresponde a especies que se han pescado de forma accidental. Todo se tira por la borda.
La sobrepesca no es un fenómeno nuevo, pero fue en el siglo XX cuando empezó a amenazar al planeta en su conjunto. Supone una gran problemática a distintos niveles: 
 Amenaza la biodiversidad marina y el equilibrio ecológico (afecta tanto a los recursos pesqueros como al entorno: arrecifes, calidad de las aguas, eliminación del plancton); e incluso la cadena alimentaria de otras especies: el tipo de pesca más buscado son los depredadores situados en la cima de las cadenas tróficas, que poseen un gran valor comercial en los mercados de los países desarrollados. Esta especificidad selectiva de la pesca tiene graves consecuencias en las cadenas tróficas, alcanzando a los mamíferos y a los pájaros.

Soluciones 

La creación de arrecifes artificiales y la gestión racional de las capturas (las cuotas de pesca), con criterios de sostenibilidad ambiental y social,  puede permitir la conservación de las especies actuales e incluso la recuperación de aquellas agotadas para la explotación comercial.





Antiguo portaaviones reconvertido
en arrecife artificial.



En cambio, la acuicultura, y sobre todo la piscicultura debe someterse a una profunda revisión, pues en muchas ocasiones resulta contraproducente, ya que aunque podría ser una solución para responder a la demanda de pescado, actualmente la mayor parte de los pescados de cría de los países desarrollados son carnívoros, y es preciso sacrificar al menos 2 kg, de pescado para conseguir 1 kg. de pescado de cría de acuicultura. Además la acuicultura puede ocasionar una eutrofización y anoxia de las aguas, y en consecuencia la proliferación                   Piscicultura en el Mar del Norte
 de pláncton tóxico (marea roja).
Hay una serie de medidas que pueden adoptar los consumidores con el fin de contrarrestar la sobrepesca. Greenpeace ha publicado una guía donde se contienen consejos que van en este sentido, en ella se contempla el rechazo de los animales inmaduros; la elección de animales capturados con métodos selectivos y que sean salvajes preferiblemente a los de acuicultura, y comprobar antes de comprar si el pescado cuenta con la etiqueta ecológica concedida por El Consejo de Administración del Mar.

                                       
Sobrepastoreo 

Se conoce como pastoreo o apacentamiento a la acción de cosecha directa del forraje por parte del animal. El pastoreo involucra por una parte, la acción selectiva del animal al cosechar el forraje y por otra las modificaciones que introduce en el ambiente: lumínicas, hídricas y edáficas debido al pisoteo, deyecciones y traslados de nutrientes durante el proceso de pastoreo.
La capacidad de pastoreo se refiere a animales domésticos y es la tasa de ocupación máxima posible que es consistente con el mantenimiento o mejoramiento de la vegetación o los recursos relacionados. Puede cambiar de un año a otro en una misma área debido a la variación en la producción de forraje debida a las fluctuaciones del estado del tiempo.
Una tasa de ocupación que exceda la capacidad de pastoreo, aunque sea levemente o por un período breve de tiempo, se denomina sobrepastoreo.


Cuando a una zona se la somete a sobrepastoreo, con una carga ganadera mayor de la que puede soportar. La hierba no puede entonces regenerarse a la misma velocidad en que es consumida por el ganado y termina por desaparecer. Al quedar el suelo al descubierto, los agentes atmosféricos (sobre todo el agua y el viento) arrastran la capa superficial de suelo fértil y la tierra se vuelve improductiva. El ganado tiene que irse a otros lugares en los que se repetirá el fenómeno. Este proceso va, progresivamente agotando las tierras productivas y es lo que se conoce comúnmente como avance de los desiertos.

El sobrepastoreo reduce la utilidad, la productividad y la bio-diversidad de la tierra. Es además es una de las causas de la erosión y la desertificación. Es
también visto como vehículo de propagación de especies 
invasoras, de plantas no nativas y malezas. 
Afecta  al ciclo del agua, e impide  que se renueven los 
 recursos hídricos tanto 
 subterráneos como
                                                                            de superficie.

Hay que decir que el subpastoreo continuo o la falta total de defoliación de las plantas pueden ser también perjudiciales, dando como resultado una mala salud vegetal y disminución de la productividad.


Explotación agrícola o ganadera

La pérdida y deterioro de los hábitats es la principal causa de pérdida de biodiversidad. La pérdida de hábitat sucede por el “cambio de uso del suelo” de ecosistemas naturales (bosques, selvas, pastizales, etc.) a actividades agrícolas o ganaderas.
Además la explotación agrícola y ganadera contribuyen de manera decisiva al incremento de los gases de efecto invernadero, lo que conlleva ciertas consecuencias, entre ellas  cambios radicales en la distribución de ecosistemas y especies, por cambio climático que afecta a todos los organismos del planeta, que cambian  su distribución, su migración y en el caso más extremo pueden llegar a desaparecer, perdiéndose la biodiversidad

   
     a)  Explotación agrícola:

Por cientos de años, la agricultura contribuyó de manera considerable a la diversidad de especies y de hábitats, dando origen a muchos de los paisajes de hoy. Sin embargo, durante el último siglo, la agricultura moderna intensiva, como consecuencia del elevado uso de plaguicidas y fertilizantes sintéticos y de la especialización del monocultivo, ha tenido un impacto nocivo sobre la diversidad de los recursos genéticos de las variedades de cultivos, sobre la diversidad de las especies silvestres de la flora y de la fauna y sobre la diversidad de los ecosistemas.

La agricultura contribuye de manera importante a la emisión de los tres principales gases de efecto invernadero: dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. De hecho, representa el 21% de las emisiones totales a nivel global y en conjunto con la actividad forestal y el cambio del uso de la tierra generan una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo de forma importante a la pérdida de biodiversidad.

La agricultura contribuye a la conservación y al uso sostenible de la biodiversidad (al mismo tiempo que ésta la refuerza), pero es también uno de los principales impulsores de la pérdida de biodiversidad. La agricultura sostenible usa el agua, la tierra y los nutrientes de manera eficaz, produciendo al mismo tiempo beneficios económicos y sociales duraderos.
Productores agrícolas responden a las exigencias de los consumidores y a las políticas gubernamentales. Para asegurar la seguridad alimenticia, la nutrición adecuada y el sustento estable para todos, ahora y en el futuro, se tiene que aumentar la producción alimenticia al mismo tiempo que se adopta una agricultura sostenible y eficiente, el consumo sostenible y la planificación a nivel del paisaje para asegurar la preservación de la biodiversidad.
Soluciones:
1- La capacidad de los suelos agrícolas productivos no se vería amenazada por la sobreexplotación si se consagraran nuevos territorios al cultivo utilizando nuevas variedades mejoradas de plantas.
2- Se deben alentar aquellas prácticas agrícolas que detengan la degradación y restablezcan y aumenten la diversidad biológica, entre las que se encuentra la agricultura orgánica apunta a optimizar la calidad en todos los aspectos de la agricultura y del medio ambiente, mediante el respeto de la capacidad natural de las plantas, de los animales y del paisaje. Entre otros, por no usar fertilizantes químicos, plaguicidas, organismos genéticamente modificados ni medicamentos sintéticos.

 b)   Explotación ganadera:

Se atribuye al ganado gran parte de los problemas ambientales del mundo, la desertificación, el uso y la contaminación de las aguas, el calentamiento global, entre otros, lo que contribuye a poner en peligro la biodiversidad de la vida. Sin embrago, el ganado doméstico puede ser manipulado con el fin de obtener el efecto deseado tanto para los animales como para el ambiente. Si bien se atribuye a los rumiantes el mayor impacto negativo sobre el ambiente viene al caso mencionar que los cerdos dejados en libertad en los pastizales naturales pueden resultar muy destructivos, de igual manera los equinos, kilo por kilo ejercer más presión sobre los pastizales que los rumiantes con el agravante que en algunas comunidades el poseer equinos es señal de rango social, lo que ocasiona la presencia de una gran cantidad de equinos no productivos en el campo.

Recientemente se investigó qué era lo que producía más emisiones de gases causantes del efecto invernadero, criar vacas o conducir automóviles. La respuesta, según un informe de la FAO, fue que el sector ganadero:
- El ganado genera más gases de efecto invernadero que el sector del transporte, el 18%, medido en su equivalente en dióxido de carbono (CO2).
- Produce el 65% del óxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el potencial de calentamiento global del CO2.
- Es responsable del 37% de todo el metano producido por la actividad humana (23 más veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64% del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.
El informe de la FAO explica también que el ganado es una de las principales causas de la degradación del suelo y de cada día más escasos recursos hídricos,  contribuyendo entre otros aspectos, a la contaminación del agua, la eutrofización (proliferación de biomasa vegetal debido a la excesiva presencia de nutrientes) y la destrucción de los arrecifes de coral.
La ganadería además utiliza hoy en día el 30% de la superficie terrestre del planeta, que en su mayor parte son pastizales, pero que ocupa también un 33% de toda la superficie cultivable, destinada a producir forraje. La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde por ejemplo el 70% de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han dedicado a pastizales. 

- Los principales agentes contaminantes procedentes de la ganadería son los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las pieles, los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros.
Es decir, el ganado es uno de los principales responsables de los graves problemas medioambientales de hoy en día. Los animales para la producción de carne y leche suponen ya el 20% de toda la biomasa animal terrestre. La presencia de ganado en grandes extensiones de tierra y la demanda de cultivos forrajeros también contribuyen a la pérdida de biodiversidad.
  

Soluciones:
Mejorar la dieta de los animales para reducir la fermentación intestinal y las consiguientes emisiones de metano; establecer plantas de biogas para reciclar el estiércol; utilizar métodos de conservación del suelo, junto la exclusión controlada del ganado en áreas delicadas, e introducir impuestos para desincentivar la concentración de la industria ganadera a gran escala junto a las ciudades.


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